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Introducción a la Seguridad del Paciente



Introducción a la Seguridad del Paciente

Sonsoles Martín Alcrudo

S.Anestesia Cruz Roja










 
Había un aforismo victoriano de que un buen doctor era mejor que un mal doctor, y casi tan bueno como ningún médico en absoluto.
 
Debido a los avances en la ciencia y tecnología biomédica, nunca hemos podido hacer tanto por nuestros pacientes como ahora, pero paradójicamente, los médicos nunca han sido tan criticados.
Como señaló Roy Porter en su reciente historia de la medicina, pocas personas hoy en día se sienten seguras sobre su salud personal, sobre los médicos, sobre la prestación de servicios de salud o sobre la profesión médica en general. La segunda paradoja es que nunca hemos gastado más en atención médica, al menos en los países más desarrollados, pero nunca nos han parecido tan escasos los recursos para satisfacer las necesidades no satisfechas. En tercer lugar, en los países más desarrollados, a pesar del aumento de la longevidad, todavía hay una alta prevalencia de enfermedades y discapacidades.La tecnología moderna nos ha permitido reemplazar las articulaciones, instalar marcapasos cardíacos, controlar la hipertensión, proporcionar oxigenoterapia para la bronquitis crónica y el enfisema, pero no prevenir la demencia por la necesidad de brindar atención a quienes son incapaces de cuidarse a sí mismos.
 
 

 

¿Qué entendemos por Seguridad del Paciente?

 
 
 
 
 

Hagamos un poco de Historia

 
 
El concepto de mejorar nuestros cuidados en beneficio del paciente es muy antiguo, aunque el enfoque del mismo ha variado a lo largo de la historia.
El Código de Hammurabi es uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado y uno de los ejemplares mejor conservados de este tipo de documentos creados en la antigua Mesopotamia. Se basa en la aplicación de la ley del Talión, y es también uno de los más tempranos ejemplos del principio de presunción de inocencia
 
Hipócrates:"No basta, además, que el médico se muestre tal en tiempo oportuno, sino que es menester que el enfermo y cuantos lo rodean coadyuven a su obra”. Esta segunda mirada quiere detenerse en el binomio imprescindible para la seguridad del paciente, la atención del médico y la colaboración del paciente.
 
Ambroise Paré (1509-1590), padre de la cirugía, supo reconocer y además publicar su error. Durante la batalla de Vilaine, agotó su provisión de aceite de saúco que se utilizaba en la época para cauterizar las heridas. Improvisó un remedio a base de yema de huevo, aceite de rosas y trementina, pensando que muchos de los heridos morirían durante la noche. Inesperadamente, los pacientes tratados con este remedio estaban al día siguiente sin fiebre ni inflamación y con poco dolor, mientras que aquellos que habían sido cauterizados ,tenían “gran dolor, tumor e inflamación en torno a sus heridas”. Nunca más volvió a cauterizar las heridas.
Florence Nightingale (1820-1910), pionera de las prácticas de enfermería, supo reconocer el riesgo de la atención sanitaria y, aplicando medidas higiénicas, reducir la mortalidad en la guerra de Crimea de un 40 a un 2%. Pero sobre todo planteó la necesidad de enseñar a los enfermos y sus familiares a ayudarse a sí mismos para mantener su independencia.
 
 
 
Y entramos ya en la era moderna de la Seguridad del Paciente, que se inicia con dos documentos fundamentales que supusieron una revolución, tanto por la información que aportaban respecto a la frecuencia y  tipo de incidentespacientes ingresados en hospitales y su impacto en la morbimortalidad, como también por las reflexiones que planteaban . Su gran aportación fue un nuevo enfoque a la problemática de la Seguridad del Paciente. Durante el cuidado de nuestros pacientes, consecuencia de éstos, sufren daños que en muchas ocasiones se podrían evitar de forma sencilla si actuamos sobre las causas. Estas causas con frecuencia, son debidas a múltiples factores simultáneos. Los humanos cometemos errores, no somos infalibles, por tanto debemos tener barreras, mecanismos de seguridad que eviten o minimicen estos posibles errores que pueden ser facilitados por el entorno donde trabajamos. Cuantificar, analizar los errores puede ayudarnos a entender qué ha ocurrido , aprender y corregir los factores que contribuyen a que cometamos un error.
 
 
 
 
 
 


 
 

 

 
 
 
 
 





 
 
 



 






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